Los zapatos caros: consumidoras, piensen por favor.

abril 16, 2014 / por / 0 Comment
ANÁLISIS
0
0

Foto Copyright película Devi Wears Prada

Foto Copyright película Devil Wears Prada

El sábado pasado como hacía tan buen tiempo “me eché a la calle” a ver zapatos, a ver, a buscar, a probar. Ya sabéis que no me limito a un solo tipo de calzado, en especial me gusta contaros de zapatos de precios varios siempre dentro de unos estándares de materiales. Pero estuve examinando algunos zapatos “de los caros”.

En vez de caro voy a decir “de precio elevado”. Dentro de ese precio los hay “caros” y los hay “costosos”. Recordemos que en el precio del zapato se repercuten muchos conceptos, entre otros: la materia prima, el salario de quien lo hace, el beneficio (si se consigue, lo cual es deseable) que tiene que obtener el empresario que arriesga su dinero y sus medios productivos, el coste de las ferias y comunicación para darse a conocer, los intermediarios de la distribución y la enorme partida de Seguridad Social e impuestos varios…

Por eso para mí un zapato caro - como lo sería otro producto o servicio- es aquel en el que el precio que paga el consumidor no está justificado en relación a la calidad y diseño que ofrece. Hay algunas marcas que, aun ofreciendo buenos materiales y buena confección, sin embargo inflan el precio porque quieren ser un producto de tipo “aspiracional” y eso, nos guste o no, en este mercado está muy relacionado con el precio y sí, desgraciadamente infinidad de gente compra “lo caro” porque cree que es lo mejor -y no siempre- pero sobre todo por un tema de apariencia, de status. Cuando tú llevas algo que salta a la vista que has pagado mucho por ello el mensaje que se está transmitiendo es “ojo, aquí estoy yo, que tengo dinero para pagar esto que la mayoría de las personas no pueden“. Eso está en la base del marketing. Eso lo veo todos los días, gente que se pone unos zapatos duros, incómodos y que además le quedan horribles sólo porque son de la marca X.

Otras marcas suben muchísimo el precio porque han hecho grandes inversiones en planes de expansión (publicidad incluida) que hay que pagar. Es el caso por ejemplo de calzado que es muy sencillo de fabricar -por ejemplo las -bailarinas- o de materiales baratos -las alpargatas de lona y esparto- que se han subido a la estratosfera. Y hay otros casos y otras motivaciones.

Obviamente no nos calzamos sólo para taparnos los pies, soy la primera defensora de que los zapatos además de cubrirnos expresan nuestra personalidad. Lo que quiero es suscitar una reflexión entre las consumidoras por si nunca se han parado a pensar sobre qué están pagando por un zapato. ¿Pagamos calidad? ¿Pagamos diseño? ¿Pagamos calidad y diseño? ¿Pagamos aspiración- status? ¿qué pagamos?. Piensen y decidan….


Sobre el autor

Apasionada por el arte, la fotografía, la moda y la comunicación. Blogger.

Dejar comentario

Gracias por tu comentario